“Morirás mañana. Escupirán sobre
mi tumba”, de Jaime Bayly. Crítica.
Finalmente he llegado a “Escupirán sobre mi tumba” la tercera y última parte de Morirás mañana. En esta ocasión, Javier Garcés, el escritor asesino y protagonista de la obra, viaja a la querida Buenos Aires, ciudad en la que vivo, y no puedo evitar entusiasmarme con su visita.
Se nota que Bayly se empapa en cada una
de las culturas a las que hace viajar a su alter ego durante su
travesía sanguinolenta. La descripción que hace de los argentinos
es por demás acertada. Evidentemente nos conoce. Se percibe que el
autor siente una atracción por nuestras costumbres, pero sobre todo
por nuestras miserias, que parecen resultarles tan fascinantes como
inexplicables.
Ya de entrada se dan situaciones
similares a los volúmenes previos (como la presentación de los
desafortunados argentinos que habrán de morir y las causas). Hay un
tufillo a más de lo mismo. Otra vez. Los malos augurios vuelven,
ahora potenciados. Pero cuando todo indica que la tercera saga sí
será una repetición de la anterior, me descubro en una situación
impensada: estoy riendo a carcajadas. No puedo contener las
risotadas. Lloro de risa, sobre todo en la descripción del vecino
flatulento como en la escena en que el perro de Lola Repetto orina a
Garcés, pero en muchas otras más.
Ahora comprendo que los
asesinatos no son más que una excusa, en este tercer libro, para
darnos a conocer una serie de anécdotas divertidas que Garcés ha
vivido en la Argentina (recomiendo el jugoso encuentro del escritor
con Jorge Luis Borges y María Kodama en las calles del centro).
Bayly se ha cansado de los crímenes y decide pasearnos por escenas
de lo más graciosas y bizarras, mientras nos conduce a un final que
le reserva a la sensual Alma Rossi un protagonismo supremo.
Debo reconocer que el hecho
de que Garcés se ande paseando (y matando) por las calles que
transito todos los días, en las que trabajo, es un condimento
especial. También lo es el particular español lleno de
argentinismos que hablan los porteños, tal vez algo exagerado, pero
definitivamente divertido.
Antes de un desenlace correcto, Bayly hace un repaso de los crímenes perpetrados en los tres volúmenes, y yo le agradezco, porque mi memoria algo olvidadiza había comenzado a flaquear. También resulta pertinente para quienes no han leído alguno de los dos primeros volúmenes. En todo momento el autor ha procurado que en su trilogía no haya un libro indispensable. A dicho fin, tal vez algo reiterarivo, nos recordará una y otra vez a quiénes debe matar, y por qué debe matarlos. Nos proveerá de un contexto adecuado y de información sobre los personajes que nos permitirán comprender la historia incluso cuando hayamos entrado tarde en ella.
Puntajes (escala del 1 al 10)
El escritor sale a matar: 5,5
El misterio de Alma Rossi: 7
Escupirán sobre mi tumba: 7
Antes de un desenlace correcto, Bayly hace un repaso de los crímenes perpetrados en los tres volúmenes, y yo le agradezco, porque mi memoria algo olvidadiza había comenzado a flaquear. También resulta pertinente para quienes no han leído alguno de los dos primeros volúmenes. En todo momento el autor ha procurado que en su trilogía no haya un libro indispensable. A dicho fin, tal vez algo reiterarivo, nos recordará una y otra vez a quiénes debe matar, y por qué debe matarlos. Nos proveerá de un contexto adecuado y de información sobre los personajes que nos permitirán comprender la historia incluso cuando hayamos entrado tarde en ella.
Puntajes (escala del 1 al 10)
El escritor sale a matar: 5,5
El misterio de Alma Rossi: 7
Escupirán sobre mi tumba: 7

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