viernes, 22 de febrero de 2013


“Morirás mañana. Escupirán sobre mi tumba”, de Jaime Bayly. Crítica.

Finalmente he llegado a “Escupirán sobre mi tumba” la tercera y última parte de Morirás mañana. En esta ocasión, Javier Garcés, el escritor asesino y protagonista de la obra, viaja a la querida Buenos Aires, ciudad en la que vivo, y no puedo evitar entusiasmarme con su visita.

Se nota que Bayly se empapa en cada una de las culturas a las que hace viajar a su alter ego durante su travesía sanguinolenta. La descripción que hace de los argentinos es por demás acertada. Evidentemente nos conoce. Se percibe que el autor siente una atracción por nuestras costumbres, pero sobre todo por nuestras miserias, que parecen resultarles tan fascinantes como inexplicables.

Ya de entrada se dan situaciones similares a los volúmenes previos (como la presentación de los desafortunados argentinos que habrán de morir y las causas). Hay un tufillo a más de lo mismo. Otra vez. Los malos augurios vuelven, ahora potenciados. Pero cuando todo indica que la tercera saga sí será una repetición de la anterior, me descubro en una situación impensada: estoy riendo a carcajadas. No puedo contener las risotadas. Lloro de risa, sobre todo en la descripción del vecino flatulento como en la escena en que el perro de Lola Repetto orina a Garcés, pero en muchas otras más.


Ahora comprendo que los asesinatos no son más que una excusa, en este tercer libro, para darnos a conocer una serie de anécdotas divertidas que Garcés ha vivido en la Argentina (recomiendo el jugoso encuentro del escritor con Jorge Luis Borges y María Kodama en las calles del centro). Bayly se ha cansado de los crímenes y decide pasearnos por escenas de lo más graciosas y bizarras, mientras nos conduce a un final que le reserva a la sensual Alma Rossi un protagonismo supremo.

Debo reconocer que el hecho de que Garcés se ande paseando (y matando) por las calles que transito todos los días, en las que trabajo, es un condimento especial. También lo es el particular español lleno de argentinismos que hablan los porteños, tal vez algo exagerado, pero definitivamente divertido.

Antes de un desenlace correcto, Bayly hace un repaso de los crímenes perpetrados en los tres volúmenes, y yo le agradezco, porque mi memoria algo olvidadiza había comenzado a flaquear. También resulta pertinente para quienes no han leído alguno de los dos primeros volúmenes. En todo momento el autor ha procurado que en su trilogía no haya un libro indispensable. A dicho fin, tal vez algo reiterarivo, nos recordará una y otra vez a quiénes debe matar, y por qué debe matarlos. Nos proveerá de un contexto adecuado y de información sobre los personajes que nos permitirán comprender la historia incluso cuando hayamos entrado tarde en ella.

Puntajes (escala del 1 al 10)
El escritor sale a matar: 5,5
El misterio de Alma Rossi: 7
Escupirán sobre mi tumba: 7

jueves, 14 de febrero de 2013


Colorado el siete: la historieta que no fue


La historia de “Pino”, el protagonista de Colorado el siete nace en 2004, entre amigos y copas, como un divertimento casi de borrachos. Durante aquellas noches, sin darnos cuenta, fuimos haciendo un guión disparatado, inspirado en un personaje real y conocido por nosotros, al que en realidad no teníamos pensado ponerle dibujo. Era sólo un pasatiempo.

Entonces apareció un aviso en el diario La Nación buscando historietas. Envié un correo electrónico contando de qué venía la mano, aunque sin adjuntar dibujos pues no los teníamos (de hecho, no existían). Di poca importancia al asunto; incluso creo que no lo comenté con los demás. Pasó el tiempo, y cuando ya ni recordaba el tema del aviso, sonó el teléfono en casa. Era Héctor Sanguiliano “Sanyú”, Director de Historietas de Editorial Perfil, y quería conocernos. Nos pusimos a trabajar en los dibujos en forma frenética, y tras un largo periplo (que se cobró a uno de los autores) tuve que hacerme cargo del lápiz, elemento ajeno y desconocido para mis torpes manos con el que tuve que compartir (y rezongar) largas noches. Santiago Ramírez, coautor y hermano de la vida, hizo maravillas con el photoshop.

Finalmente, Santiago y yo nos dirigimos al edificio de la editorial en la calle Chacabuco al 200, y Sanyú nos recibió con un elogio auspicioso: «Ustedes están tan locos que quería conocerlos». A partir de ahí estuvimos trabajando unos cuantos meses, bajo la supervisión de Sanyú, perfeccionado la historieta que habría de salir a partir del tercer número de la revista El mosquito. Incluso firmamos un contrato de exclusividad con la editorial cediendo derechos de la obra, de la venta de merchandising, etcétera. Íbamos rumbo a la fama. Sólo era cuestión de esperar al tercer número de El mosquito para que nuestra creación cobrara vida. Pero El mosquito no voló lejos. Casi que no llegó a picar a nadie. El fracaso en las ventas hizo que luego del segundo número el proyecto se cancelara.

Pino


Pino es (o era) el protagonista de Colorado el site. Es un resentido social. Ha nacido sin culo y se siente terriblemente acomplejado. No hay forma de que los jeans le caigan bien. Carga los bolsillos traseros de sus pantalones con billeteras y pañuelos, pero no hay caso: el jean, en la zona donde debiera estar su culo, flamea impertinente. Es triste decirlo, pero la vida del Pino es un compendio de lamentos y sinsabores, de fracasos. Nuestro personaje de historieta es rechazado por una sociedad hostil, que lo aparta y lo señala con el dedo (no para acusarlo, sino para cagarse de risa). Pino quiere a su culo de vuelta, y va a hacer lo imposible para lograr la cirugía reunificadora...


A continuación, la primera página del primer capítulo de Colorado el siete. Más por venir.



domingo, 10 de febrero de 2013

"Morirás mañana. El misterio de Alma Rossi", de Jaime Bayly. Crítica.


En el segundo libro de la saga, el protagonista Javier Garcés promete seguir a Alma Rossi a Chile, para darle muerte. Convertido definitivamente en asesino, decide aprovechar su paso por el país sudamericano y hacer una nueva contribución a la humanidad toda; matar a otros cinco seres deleznables que no merecen ser parte de este mundo. Confieso aquí que tengo un mal augurio; temo que este segundo volumen sea una repetición del primero. ¡Vaya casualidad! Javier Garcés tiene otras cinco personas que matar en Chile. Sí, claro. No obstante resultan válidos los argumentos presentados para poner fin a la vil existencia de las víctimas. Desde la óptica demencial del protagonista, es cierto que estos tipos merecen morir. Todo tiene sentido al final de cuentas, aunque mis temores no desaparecen...



Sin embargo el bueno de Bayly me engaña, y este segundo volumen no es una copia del primero. A ciencia cierta, esta segunda entrega tiene un aditivo más que interesante: la historia desde la infancia de la misteriosa y deseable Alma Rossi. El relato va y viene de la historia de Rossi a los asesinatos de Garcés; de la acción en los distintos paisajes del país trasandino a las cavilaciones del escritor en el Hotel Ritz.

Voy a hacer un párrafo aparte para la maravillosa descripción que el autor hace de los chilenos en este segundo libro. Me atrevo a decir que vale la pena comprar el libro para leer estas desopilantes páginas en las que Javier Garcés, o tal vez Jaime Bayly, se despacha contra los chilenos y los compara con los habitantes de los países vecinos. Sencillamente grandioso.

Al promediar el segundo volumen de la saga, debo confesar que por primera vez me siento atrapado. Leo con avidez. El personaje de Alma Rossi ha crecido a lo largo de todas estas páginas y ha resignificado al propio Garcés. Morirás mañana va de menor a mayor. Siento que ha valido la pena. Debo leer la tercera entrega.

Continuará...

domingo, 3 de febrero de 2013


“Morirás mañana. El escritor sale a matar”, de Jaime Bayly. Crítica


Juro que no tenía planeado leer a Jaime Bayly. Creo que jamás había pensado en hacerlo hasta que vi ese reportaje en la tele y recordé lo bien que me cae este tipo. Reconozco que el personaje Bayly me resulta enormemente atractivo. Es una de las pocas personas capaces de detener mi zapping frenético durante las comidas. Me gusta mucho como entrevistador, pero mucho más como entrevistado, que es cuando tiene más tiempo de explayarse en sus anécdotas interesantes y sus ocurrencias siempre graciosas. Me parece un tipo de verdad inteligente; lleno de pensamientos sagaces y comentarios divertidos. Me gusta el periodista Jaime Bayly, me gusta más el personaje Jaime Bayly, pero desconozco por completo al narrador. Atrapado efectivamente por el personaje, me dispongo ahora a descubrir a Jaime Bayly, el escritor.

Como siempre voy a mantenerme lo más lejos posible del argumento. Será suficiente decir que a Javier Garcés, afamado escritor peruano, le quedan unos pocos meses de vida y decide aprovecharlos matando a las personas que odia, a los enemigos que ha cosechado a lo largo de su existencia. Va a pasar sus últimos días librando al mundo de unos cinco hijos de puta que son más hijos de puta que él, como el mismo Garcés dice.




El formato de los tres libros (si bien ahora voy a referirme sólo al primero) es más o menos el mismo. Garcés nos presenta a los desdichados que va a matar (hijos de puta para él) y nos dice por qué va a matarlos. Luego comienza con los asesinatos, dejándonos conocer sus pensamientos y haciéndonos parte de la elaboración de la estrategia para matar a cada una de las víctimas. Las escenas de los crímenes son breves, tal vez porque el escritor ya nos ha contado cómo piensa liquidarlos y no quiere aburrirnos, pero ciertamente parecen escritas con desgano.


El argumento central es excelente, sobre todo para la venta del producto, y vale destacar que el libro tiene ritmo desde el comienzo. Sin embargo, se dan algunas situaciones poco creíbles a lo largo del texto, sobre todo durante los crímenes perpetrados por el escritor devenido en asesino. Cuesta creer que el tipo siempre termine tan bien parado después de sus crímenes. Qué me dices si te cuento que para matar a uno de los hijos de puta, Garcés decide embestir el auto de la víctima con su propio coche en medio de una noche apacible y silenciosa, en una zona residencial de Lima, y luego lo mata de un tiro cuando la víctima se baja a recriminarle por el choque. Todavía no consigo creer la ausencia de testigos, sobre todo sabiendo cómo nos asomamos por las ventanas los habitantes de ciudad cada vez que sentimos la colisión de dos carrocerías. Pero si no te afectan estos pequeños deslices argumentales, o si no eres de hacerte preguntas sobre lo posible y lo imposible (y después de todo estamos hablando de ficción) puedes seguir adelante sin cuestionamientos.

En general el libro es llevadero, se deja leer, y nos proporciona un agradable entretenimiento casi de principio a fin (a no ser por la parte en que Garcés lee en el café todos los periódicos de Lima en busca de las repercusiones en la prensa de su último asesinato, que se hace súper larga y tediosa, y es la peor del libro).


En cuanto al uso de la lengua, Bayly narra en primera persona en tiempo presente, lo que personalmente no me resulta atractivo, aunque da al texto un vértigo y un dinamismo particulares. Los pensamientos de Garcés están por todas partes, y son de lo más divertidos. Cabe señalar que a veces estas cavilaciones son algo extensas, al punto de hacer que el lector pierda el verdadero hilo de la historia. Puede que te preguntes más de una vez: “¿y a qué venía esta digresión?” Los diálogos presentan un gran realismo, son creíbles 100%, y resultan por demás efectivos para aquellos lectores que se fatigan rápido de los párrafos largos.




Jaime Bayly putea con estilo, se desenvuelve con maestría en el difícil arte de decir malas palabras. Jaime Bayly es gracioso, es fresco, su adjetivación es disparatada (mi adjetivo favorito en todo el libro es “esperpéntico”). Casi puedo imaginarlo frente a la computadora, escribiendo las líneas que ahora tengo frente a mí, con una sonrisa socarrona en los labios, gozando del cinismo excesivo del que ha dotado a su protagonista. Creo que se ha divertido mucho escribiendo.


La prosa está lejos de ser excelsa, pero sí es dinámica, efectiva. Jaime Bayly (o Javier Garcés) no para un segundo, se atropellan los acontecimientos unos a otros, no hay tiempo de ponernos pensar. El humor y el suspenso ingresan en una espiral que no va a dejar de dar vueltas hasta el final de un relato que nos lleva sin demasiados malos tragos (ni demasiados grandes momentos) a la segunda parte de la saga.


Continuará...