Ranking 2012: Lo mejor y lo peor
Ahora que el 2012 llega a su fin, he
decidido echar un vistazo a mi e-reader y a mi biblioteca (a pesar de
estar enamorado de mi dispositivo todavía disfruto del papel) para
ver qué libros leí en el año. No voy a hacer una crítica de cada
uno, ya que mi memoria es algo frágil y los detalles se han disipado
con rapidez. Sin embargo, sí recuerdo cuáles me gustaron y cuáles
no, y las sensaciones que me dejaron. Voy a dividirlos entonces de la
siguiente manera:
Lo mejor
1. «Los días del venado», de Liliana Bodoc.
2. «Los días de la sombra», de Liliana Bodoc.
3. «Los días del fuego», de Liliana Bodoc.
Lo mejor que me pasó este año, como lector, fue descubrir a Liliana Bodoc, escritora argentina, creadora de la genial trilogía de «La saga de los confines». Estos tres libros, que devoré uno tras otro, me permitieron zambullirme en una historia épica y fantástica maravillosa, repleta de personajes entrañables y simbolismos, que me hizo vibrar a cada vuelta de página por lo que pudiera sucederle al Venado. Súper recomendables los tres libros. Literatura 100% gratificante, con una prosa excelsa, exquisita, parecida a la música. Durante este año que agoniza apareció «Oficio de Búhos», también de Liliana Bodoc, un libro de cuentos que viene a complementar «La saga de los confines». Está en mi lista de libros a leer, y tengo muchas expectativas puestas en él.
4. «El resplandor», de Stephen King.
5. «Maleficio», de Stephen King.
6. «El misterio de Salem's Lot», de Stephen King.
Siempre que no sepas qué leer y
quieras asustarte en serio, puedes recurrir a Stephen King. Nunca
falla. Sin alcanzar el nivel escalofriante de «It», creo que las
citadas son tres grandes obras.
Lo peor
7. «La monja sangrienta y otros relatos»,
Charles Nodier.
8. «El castillo de Otranto», de Horace Walpole.
9. «Demonio de libro», de Clive Barker.
8. «El castillo de Otranto», de Horace Walpole.
9. «Demonio de libro», de Clive Barker.
A pesar de haberme defraudado, pude
alcanzar (no sin esfuerzo) el punto final de estos tres textos. La
combinación de los fantasmas atemorizantes y el castillo tenebroso
en «El castillo de Otranto» resulta infantil para el lector
moderno, sobre todo cuando los primeros no atemorizan y el segundo no
es del todo tenebroso. Sin embargo, no seré yo quien le quite mérito
como precursor de la novela gótica. Si eres un amante del género,
debes conocer el texto que lo inauguró. Yo lo hice, tal vez algo
obligado. Y si quieres saber qué pienso del vomitivo «Demonio de
libro» puedes verlo en mi anterior entrada.
Lo que no fue
No sé si es bueno o malo dejar un
libro a medio camino. Algunos sostienen que cuando las primeras
páginas no consiguen engancharte, lo mejor que puedes hacer es dejar
de lado el libro y tomar otro. Yo lo vivo como un pequeño fracaso,
por eso a veces intento seguir adelante, tal vez más de lo
recomendable. Es cierto que hay libros que “arrancan lento” y
después se ponen buenísimos, pero dependerá de la tenacidad del
lector arriesgarse a continuar cuando lo único que ve es desierto.
En cualquier caso, hubo algunos libros que no pude terminar y debí
abandonarlos, unos cerca del comienzo y otros algo más avanzados.
10. «El Guardavías y otros cuentos de
fantasmas», de Charles Dickens. Es difícil dejar a mitad de camino
un libro de cuentos pues las esperanzas se renuevan constantemente,
pero yo lo hice al cabo de unas pocas desilusiones.
11. «Safo de Lesbos», de Peter Green. Tal vez mi mente podrida buscaba algo de erotismo y no lo encontró (al menos en las primeras páginas).
12. «El culto del gato», de Nicholas Saunders. Mi fascinación por los gatos, a los que siempre consideré tan entrañables como enigmáticos, no llegó a tanto.
13. «Los siete locos», de Roberto Arlt. Sé que no es políticamente correcto haber abandonado este libro, y menos decirlo aquí, pero no pude superar el tedio de las primeras páginas.
11. «Safo de Lesbos», de Peter Green. Tal vez mi mente podrida buscaba algo de erotismo y no lo encontró (al menos en las primeras páginas).
12. «El culto del gato», de Nicholas Saunders. Mi fascinación por los gatos, a los que siempre consideré tan entrañables como enigmáticos, no llegó a tanto.
13. «Los siete locos», de Roberto Arlt. Sé que no es políticamente correcto haber abandonado este libro, y menos decirlo aquí, pero no pude superar el tedio de las primeras páginas.


